Economia Mexicana a través del tiempo 1940-1970
El México de hoy cuenta con diferencias significativas en cuanto a grados de pobreza y déficits en indicadores sociales que superan lo previsto para un país con su nivel de desarrollo. Uno de los factores determinantes para el arraigo de la pobreza ha sido el comportamiento macroeconómico, dando como resultado que México haya perdido estabilidad y haya enfrentado así crisis económicas continuas desde los años setentas. Estas crisis han sido originadas en gran medida por decisiones equivocadas de política económica, así como a la vulnerabilidad de México hacia los cambios externos. Otro factor importante en épocas recientes es la zozobra causada por el crecimiento de la violencia y el proceso de cambio a un sistema político democrático y abierto. La estabilidad de las variables macroeconómicas y el control inflacionario han causado un lento crecimiento de la economía, elevando el costo social en términos de ocupación y un decaimiento en los servicios básicos del bienestar social.
A partir de 1940 México inicio una etapa llamada el milagro mexicano, esta etapa se caracterizó por ser de un crecimiento sostenido y fue el cambio hacia la formación de una nación moderna e industrializada.
La segunda guerra mundial dió un gran estímulo al crecimiento de la economía mexicana. De 1940 a 1956 se da en México un período de crecimiento hacia afuera, basado en el dinamismo del sector primario. Esta política puede definirse como crecimiento sin desarrollo, ya que el número de industrias del país aumentó, pero sin la base sólida que es la libre competencia, que le permitiera desarrollarse económicamente. Durante el mandato de Ávila Camacho (1940-1946) se observó una notable estabilidad política y un crecimiento económico. Entre 1940 y 1945, el PIB creció a un ritmo de 7.3 por ciento, índice nunca antes alcanzado en la etapa postrevolucionaria.
Entre los años de 1960 a 1970 tuvieron origen diversos movimientos políticos y económicos, teniendo como presidentes de la republica a Adolfo López Mateos (1958 -1964) y a Gustavo Díaz Ordaz (1964 – 1970).
En esta época se puso en marcha la estrategia del keynesianismo para repartir la riqueza, los países con mayores riquezas dieron su apoyo a los países menos desarrollados para desarrollar su economía, fue un tiempo de prosperidad y crecimiento para el país.
Los regímenes presidenciales de Manuel Ávila Camacho y Miguel Alemán Valdés proporcionaron los medios para alentar el crecimiento económico, la consolidación del mercado interno y la inserción de México en la economía mundial. La actividad industrial registró un vigoroso crecimiento. La tasa de crecimiento del PIB (Producto Interno Bruto) alcanzó entre 1947 y 1952 un promedio anual del 5.7%, con un gran crecimiento en la producción de la energía eléctrica y el petróleo y también de la industria manufacturera y de construcción.
De 1956 a 1970 la economía mexicana gira ciento ochenta grados, creciendo hacia adentro, vía la sustitución de importaciones; es decir, México debía producir lo que consumía. La economía mexicana estuvo basada en el dinamismo del sector industrial, contrayendo la estabilidad de precios y ajustándose a los problemas productivos y financieros por los que pasó el país.
La segunda guerra mundial dió un gran estímulo al crecimiento de la economía mexicana. De 1940 a 1956 se da en México un período de crecimiento hacia afuera, basado en el dinamismo del sector primario. Esta política puede definirse como crecimiento sin desarrollo, ya que el número de industrias del país aumentó, pero sin la base sólida que es la libre competencia, que le permitiera desarrollarse económicamente. Durante el mandato de Ávila Camacho (1940-1946) se observó una notable estabilidad política y un crecimiento económico. Entre 1940 y 1945, el PIB creció a un ritmo de 7.3 por ciento, índice nunca antes alcanzado en la etapa postrevolucionaria.
Entre los años de 1960 a 1970 tuvieron origen diversos movimientos políticos y económicos, teniendo como presidentes de la republica a Adolfo López Mateos (1958 -1964) y a Gustavo Díaz Ordaz (1964 – 1970).
En esta época se puso en marcha la estrategia del keynesianismo para repartir la riqueza, los países con mayores riquezas dieron su apoyo a los países menos desarrollados para desarrollar su economía, fue un tiempo de prosperidad y crecimiento para el país.
Los regímenes presidenciales de Manuel Ávila Camacho y Miguel Alemán Valdés proporcionaron los medios para alentar el crecimiento económico, la consolidación del mercado interno y la inserción de México en la economía mundial. La actividad industrial registró un vigoroso crecimiento. La tasa de crecimiento del PIB (Producto Interno Bruto) alcanzó entre 1947 y 1952 un promedio anual del 5.7%, con un gran crecimiento en la producción de la energía eléctrica y el petróleo y también de la industria manufacturera y de construcción.
De 1956 a 1970 la economía mexicana gira ciento ochenta grados, creciendo hacia adentro, vía la sustitución de importaciones; es decir, México debía producir lo que consumía. La economía mexicana estuvo basada en el dinamismo del sector industrial, contrayendo la estabilidad de precios y ajustándose a los problemas productivos y financieros por los que pasó el país.


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